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- 29 agosto 2025
¿Cómo deberíamos enseñar la doctrina de la Trinidad? por el Dr. Craig Carter
- Lo que estamos haciendo no está funcionando
- Por Craig A. Carter
La doctrina de la Trinidad está, evidentemente, en una crisis en el día de hoy. Incluso aquellos que son protestantes conservadores y confesionales, y los que son evangélicos, están escribiendo cosas que son incompatibles con la ortodoxia cristiana y clásica. Dado que la doctrina cristiana ortodoxa y clásica de Dios es la verdadera enseñanza de la Escritura, esto significa que nuestro énfasis en el biblicismo y nuestro rechazo a tomar la historia de la teología con la seriedad suficiente, ha permitido el auge de enseñanzas que se alinean mejor con la mitología del Antiguo Oriente Próximo y la mitología grecorromana que con la Biblia. No puedo aceptar que este resultado haya sido lo que concibieron los mejores reformadores protestantes al comenzar la Reforma.
James Dolezal denunció esta tendencia en su libro, “Todo lo que en Dios es”, y mostró que estas desviaciones del teísmo cristiano clásico no están limitadas a la teología del proceso y la teología liberal en general, sino que ocurren también entre “conservadores”. Stephen Holmes en su libro, “En pos de la Trinidad”, expuso cómo el supuesto “avivamiento Trinitario” del siglo XX fue en realidad una modificación masiva de la tradición y no un avivamiento de esta. Lewis Ayres resume las tendencias de la investigación patrística reciente que aclaran la diferencia entre la teología pronicena de los siglos IV y V y las doctrinas modernas de Dios en su obra magistral, “Nicea y su legado: un abordaje a la teología Trinitaria del siglo IV”. Ayres muestra que la sombra de Hegel está muy presente sobre la teología Trinitaria del siglo XX y que los teólogos contemporáneos ni siquiera rechazan de forma consciente a Nicea, sencillamente porque ni siquiera la abordan.
Es evidente que los colegios bíblicos y los seminarios (por no hablar de los colegios de artes liberales y las universidades) no han enseñado la doctrina de la Trinidad de tal manera que la iglesia mantenga la ortodoxia y resista el espíritu de la época. Esto es así a pesar de que casi todas estas instituciones profesan creer en la doctrina clásica de Dios. ¿En qué me baso para afirmar que nuestras instituciones educativas han fracasado? He aquí tres datos a tener en cuenta:
1. La mayoría (¿o casi todos?) de los estudiosos de la Biblia que trabajan en las escuelas hoy en día tomaron un curso en el seminario acerca de la doctrina propia de Dios y un curso de la historia de la iglesia primitiva, sin embargo, la mayoría son incapaces de tratar la doctrina de la Trinidad con pericia y precisión.
2. Muchos de los pastores hoy en día, si no es que la mayoría, están sucumbiendo a varias reiteraciones del teísmo relacional o están confundidos al pensar en la razón por la que deberían de adherirse a las confesiones de la Reforma en asuntos como la simplicidad divina, la inmutabilidad, la impasibilidad y la eternidad.
3. Entre los teólogos sistemáticos, la tendencia más común es a involucrarse en el revisionismo o a enseñar la doctrina tradicional sin ningún entusiasmo.
¿Qué deberíamos de hacer? ¿Cómo deberíamos enseñar la doctrina de la Trinidad hoy en día? Permítanme sugerir varios puntos que tenemos que considerar.
Ressourcement
En primer lugar, tal y como esperaban que dijera, les recuerdo que tenemos que emprender un proyecto de recuperación teológica. He escrito mucho sobre esto en otros lugares, así que no voy a insistir en ello ahora, salvo para hacer una sugerencia sobre el plan de estudios de los seminarios. Todas las universidades y seminarios deberían contratar, como uno de los dos o tres primeros puestos del profesorado, a un especialista en teología patrística. A esa persona se le debería asignar la enseñanza, tanto del primer curso de teología sistemática (incluyendo la doctrina propia de Dios) como del primer curso de historia de la Iglesia (incluyendo la patrística). El objetivo principal de estos dos cursos debería ser una comprensión clara de la doctrina cristiana clásica de Dios, tal y como se expresó en el siglo IV y está representada por el Credo Niceno. Esto es fundamental para el resto del plan de estudios.
Un Abordaje Bíblico-Histórico-Sistemático
En segundo lugar, sugiero que no enseñemos la doctrina de la Trinidad por medio de enlistar una serie de conclusiones acerca de la doctrina tales como la distinción entre la ousía y la hipóstasis, la inseparabilidad de las operaciones, las relaciones eternas de origen, etc. No es que estas conclusiones sean erróneas, sino que es como enseñar matemáticas sin ofrecer nada más que preguntas y respuestas. En lugar de eso, sugiero un enfoque histórico del tema, con lo que me refiero a rastrear cómo el Espíritu condujo a la iglesia a una verdad más profunda sobre Dios a lo largo del tiempo.
Creo que es importante comenzar con la exégesis bíblica y prestar atención a la teología bíblica. Luego debemos examinar cómo la iglesia primitiva resolvió los diversos conflictos que surgieron al contemplar lo que la Biblia dice sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, especialmente en el siglo IV, para llegar a la redacción del credo, los principios de la teología trinitaria y las definiciones de las herejías. Es fundamental comprender la relación de la teología bíblica con la filosofía pagana, así como el modo en que los padres interactuaron con los filósofos. También es importante distinguir entre las distintas escuelas filosóficas. Nótese que tenemos que relacionarnos con los filósofos históricos, no con la “filosofía” en general.
Es necesario comprender las alternativas que se consideraron y las razones por las que la iglesia tomó este camino en lugar de otro en cuestiones clave. Por supuesto, es complicado para nosotros porque la terminología trinitaria fundamental está en griego y en latín y también es necesario entender algo de hebreo. Por lo tanto, es un gran trabajo, pero no hay nada que se aprenda en el seminario que sea más importante. Por eso, hay que dedicarle todo el tiempo y la energía que haga falta. No importa si lograr esto toma la mitad de un programa de maestría en Divinidad, eso es preferible a saltarse los fundamentos en una carrera desenfrenada por ser “relevante”.
Mitología y metafísica
En tercer lugar, es fundamental que los estudiantes comprendan que la Biblia es la revelación especial de Dios impartida a su pueblo en medio de la antiguas culturas del Oriente Próximo y la grecorromana, culturas que eran de naturaleza mitológica. Esto significa que la Escritura se dio para polemizar en contra de los mitos y corregir sus errores. Es crucial que veamos la diferencia entre un mito en el que el cosmos material es eterno y la enseñanza de Génesis 1 de la creación ex nihilo. ¿Por qué? Esto es importante porque es el fundamento de la trascendencia del Dios cristiano. A diferencia de los dioses de los mitos, el Dios de la Biblia no puede entenderse como un habitante del universo espaciotemporal. El Dios cristiano precede a todo y crea todo lo que no es Dios, así que el ser del Dios cristiano no es contiguo con el ser de la creación. El ser de Dios es eterno y autoexistente, mientras que el ser de la creación tiene un principio y es contingente.
También es importante ver cómo la doctrina cristiana de Dios difiere del Dios metafísico de los filósofos griegos. Ellos no tenían un concepto de la creación ex nihilo, por lo que no tenían una explicación adecuada de la distinción entre el Creador y la criatura. Los padres de la iglesia no negaban que el Dios de la Biblia es la Primera Causa del universo, pero tampoco querían dejar la impresión de que eso es todo lo que es el Dios de la Biblia. Entender su dilema y cómo lo afrontaron es de gran importancia para nosotros hoy en día para comprender cómo nuestra doctrina de Dios se relaciona con las falsas concepciones de Dios.
En pocas palabras, la iglesia actual corre el peligro de caer en la mitología porque la cultura occidental ha rechazado al Dios cristiano e insiste en que nuestra doctrina de Dios encaje en el marco filosófico naturalista que domina el mundo académico de nuestra época. Pero tenemos que entender por qué no podemos modificar la doctrina teísta clásica de Dios para hacerla compatible con el naturalismo filosófico moderno sin caer en una especie de pensamiento mitológico sobre Dios. Esto significa que no debemos mantener las cuestiones teológicas totalmente separadas de la teología del Antiguo Testamento o de la historia de la filosofía. Un biblicismo ingenuo que piensa que todo lo que tenemos que hacer es teología bíblica nos falla aquí.
Conclusión
Todo el tiempo hablo con pastores y estudiantes en Twitter, Zoom y por correo electrónico sobre estas cuestiones y me encuentro con que tengo que responder a las mismas preguntas básicas una y otra vez. Pero no me quejo, sino que me siento honrado de poder ayudar a aquellos que están llamados a enseñar y predicar la Palabra de Dios. Pero es lamentable que verdades teológicas tan elementales como estas sean tan mal comprendidas incluso por los que tienen un título de teología. No hay excusa para ello, y no culpo a los estudiantes, sino a los profesores (y yo soy uno de ellos).
Los que estamos llamados a ser maestros tenemos una gran responsabilidad, como dice Santiago 3:1. Todos tenemos que hacer un mejor trabajo, de forma conjunta, para transmitir la fe (2 Timoteo 2:1-2). El reto es no adoptar un espíritu crítico que nos haga miserables, sino ser ejemplo de lo que significa amar al Señor nuestro Dios con toda nuestra mente. En una época de sofismas, superficialidad y mitología pagana, no es fácil enseñar una doctrina pura. Pero de todos modos estamos llamados a hacerlo. Que el Señor nos ayude a ser precisos, cuidadosos, profundos y claros en lo que decimos acerca de Dios como Santa Trinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo.
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Para un análisis en profundidad de los temas aquí tratados, véase mi próximo libro, “Contemplando a Dios con la Gran Tradición: Recuperando el teísmo clásico trinitario” (Baker Academic, 20 de Abril de 2021).
Artículo publicado originalmente en inglés. Este material es propiedad intelectual de Craig Carter y fue traducido por el ministerio de Sacra Teología con permiso.
Traducido por Hiram Novelo
Craig A. Carter es profesor de teología en Tyndale University y teólogo residente en Westney Heights Baptist Church en Canadá. Se suscribe a la Confesión Bautista de Fe de 1689.
Artículo publicado originalmente en inglés. Este material es propiedad intelectual de Craig A. Carter y fue traducido por el ministerio de Sacra Teología con permiso.

